Añadirle vida a la vida

12 de mayo de 2016 / 10:09 am / La Antigua Guatemala.

Lentamente, sacó su cámara. La sacó a tientas. Nunca vio la cámara. Tenía fija la vista. No sé qué era: si las calles, los balcones, los cerros al fondo o el cielo azul y despejado. Pero nunca quitó la vista.

Da la impresión que solo los turistas se saborean de esta forma los momentos. Pasa lo mismo cuando nosotros vamos a lugares que no hemos visitado antes. Todo lo nuevo impacta. Pero ¿qué pasa con lo que vemos a diario? ¿Nos aburre? ¿Tanta fuerza tiene la costumbre que nos adormece el asombro?

Dicen que ser turista en tu propia ciudad es muy difícil. Yo no lo creo ni lo comparto. Más bien, debemos trabajar en esa bendita costumbre de salir a la calle y dejarnos asombrar por “lo cotidiano”.

Para ser feliz es muy importante disfrutar las cosas chiquitas y cotidianas de la vida. Y si no lo haces, quizá es porque a tu vida, le falta vida.

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