Un joven de 92 años

22 de julio de 2016 / 10:53am / La Antigua Guatemala.

Estaba frente a un puesto en la feria del libro. Conversaba con un vendedor y otro cliente sobre los libros que tenían frente a ellos. Instantes antes, dos señores habían estado hablando de Borges: que el poema 16 o el 20, que la vida no sería la misma de no haber existido el autor argentino, etc. Aquella conversación sirvió de introducción para  luego ver a este señor que si algo tenía en común con Borges, era el encanto.

Conversamos un ratito.

-Me llamo Enrique Napoleón Arébalo Pérez. Tengo 92 años. Soy de la capital. Mi casa es única. Vivo en la primera calle que se hizo en la ciudad, la que enfila para el Cerrito del Carmen, en la zona 1. Es una maravilla. Pero también me gusta la Antigua, es otra maravilla.-

-¿Le puedo hacer un retrato?- le pregunté.

-Por supuesto, pero sólo si me promete que me van a ver patojonas (muchachas guapas).- Soltó la carcajada y con él, todos los que tuvimos la suerte de estar por ahí.

El encanto de generaciones pasadas es algo que tenemos que guardar y conservar. Y aquellos que crean que la juventud está relacionada con la edad, están equivocados. Muy equivocados.

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